martes, 12 de febrero de 2013

¡Buenos días, princesa! – Blue Jeans

Cada vez que leo un libro de Blue Jeans tengo la misma sensación. Es sorprendente cómo las páginas vuelan sin casi darte cuenta. Una vez más, las más de quinientas que forman la historia se han terminado tan rápido que no me ha dado tiempo a hacerme a la idea de que llegaba el final. Y así me he quedado, totalmente desconcertada y con unas ganas terribles de leer la segunda parte.

Pero empecemos por el principio…

¡Buenos días, princesa! nos cuenta la historia de los seis miembros de El club de los incomprendidos.

La timidez de Valeria, los complejos de Eli, el duro golpe emocional sufrido por Raúl, la soledad de una nueva ciudad para Ester, la inseguridad de María y el maltrato sufrido por Bruno, les complicaron la vida, haciendo de ellos unos niños a los que nadie quería, a los que nadie se esforzaba por comprender. Sin embargo, afortunadamente, hace un par de años unos se cruzaron en el camino de los otros y formaron un grupo basado en la amistad pura e incondicional.

Pero ahora la adolescencia y las dificultades a las que cada uno de ellos debe enfrentarse, han hecho que las cosas cambien. Ya no están seguros de poder contar con los demás y se ven obligados a guardar secretos que podrían herir a sus mejores amigos.

Amor, amistad, dudas, diversión, redes sociales, confesiones y secretos, se mezclan en esta novela intensa y entretenida. P1040733

El estilo de ¡Buenos días, princesa! es el mismo que ya conocimos en la trilogía de Canciones para Paula: sencillo, ágil y muy cercano al lector. Sin embargo, bajo mi punto de vista, en este caso la escritura es algo más madura, más cuidada.

Mi principal problema (como ya me pasó en CPP) es que no suelo llevarme demasiado bien con los personajes creados por Blue Jeans. En este caso sólo he podido salvar a Ester, que es tan adorable que cada vez que aparece sientes ganas de achucharla, y a Bruno, el bajito entrañable del grupo. Al resto, en mayor o menor medida, en algún momento del libro, me han entrado ganas de darles una torta para que espabilen (jaja).

A pesar de esto, la historia me ha enganchado desde el principio, la sencillez de las letras del autor me han atrapado obligándome a seguir leyendo sin parar y el sorprendente final (del que sólo me esperaba una de las cosas) me ha abierto un hambre voraz de No sonrías que me enamoro. Espero poder leerlo pronto.

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